Formación Integral

La formación de los futuros sacerdotes persigue la madurez integral de los mismos, por lo cual ha de potenciar el armónico desarrollo y la interacción dinámica de las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral, en la persona del seminarista, a fin de que éste  vaya consolidándose gradualmente en la madurez y en la fidelidad, en la santidad como amor a Cristo y amor a la Iglesia, en la pasión por la verdad, en la capacidad de diálogo, y en la opción por la comunión y la misión como dinámica de vida.

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